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"Mirad, el gran
guardián de las llaves de la era ha girado la llave; Jesus - El Avataro de Piscis |
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El Nuevo Reino JUSTAMENTE DETRAS DE LA FACHADA DE ESTE MUNDO Y SU HUMANIDAD aguarda una nueva realidad, una realidad de belleza impoluta y luz. Se le ha dado muchos nombres, pero es conocida igualmente por todos aquellos que puedan sentir y reconocer su pureza. Es la Tierra Prometida descendiendo de los reinos celestiales, el retorno prometido desde hace mucho tiempo a la del Reino de las almas a la Tierra. Esta nueva esfera de vida aún está sutil en el mundo pero se volverá, con el tiempo, más y más tangiblemente aparente a todos aquellos que se hayan preparado para recibir su luz a través de una co-vibración con su próposito. Se volverá más y más visible para aquellos quienes, por medio de su consagración desinteresada y anhelo divino, hayan cultivado su visión interna con la cual percibirla. La nueva realidad no es de este mundo y entonces se encuentra completamente inalterada e intacta de los sufrimientos, las penas y las luchas de la vida terrenal. No contiene dualidad en donde pueda oscilar de lado a lado en la polaridad interminable. Se encuentra libre de los extremos de la luz y la oscuridad, lo correcto y lo incorrecto, del bien y del mal, y todos los demás pares de opuestos que perpetuamente arrojan la conciencia de la humanidad de izquierda a derecha, y que han atado por edades a la masa de la humanidad por el péndulo del desasosiego y del sufrimiento. Esta esfera de luz que se aproxima, posee éteres que son limpios y brillantes, nuevos y vitales. Está catalizando en la Tierra un nivel más elevado de conciencia que vibra estrechamente con la Armonía Universal. Como un Sol divino, su naturaleza sagrada es inherente dentro de todo y cada flujo de energía saliente que irradia desde su corazón, bendiciendo, purificando, unificando y vitalizando a todos los seres, liberando a la humanidad de las ataduras y luchas de la existencia mundana en bendición misericordiosa. A medida que la Luz divina retorna a la Tierra, extendiendo su gracia a todo, tal como fue prometido hace mucho tiempo, ella gentilmente invita a la humanidad a entrar hacia su esfera sanadora y protectora, acogiendo a las almas en su calor y amor antes que nuevamente se marchen de este mundo con ellas hacia las orillas de la Libertad. Hoy, esta realidad está brillando débilmente, un poco más allá de las nubes de las percepciones y preocupaciones Terrenales, preparando para elevar a aquellos quienes sean capaces de recibirla, en ascenso, hacia una experiencia y una realización aún mayor de la Verdad, la cual tan perfectamente encarna. Con el paso del tiempo, y a medida que el hombre y su planeta se acercan al final de una época, está Luz que se aproxima penetra progresivamente las densidades de nuestro mundo, irresistiblemente permeando incluso las esquinas más densas y oscuras de la Tierra. Moviéndose externamente desde los planos internos, el nuevo Reino de Luz disipa las sombras de este mundo. El resplandor de la periferia principal de esta esfera divina sólo se puede experimentar presentemente dentro de las regiones elevadas de la conciencia humana: algunos de niveles elevados de existencia que informan y sostienen a este mundo y su humanidad. Aquellos quienes están enfocados principalmente con el plano material y sus propias necesidades y problemas no poseen la facultad interna requerida para percibir la presencia creciente de la nueva realidad en sus primeras etapas de manifestación. Por lo tanto permanecen invisibles al desprevenido, aunque afectan a toda la vida en la Tierra. Por milenios, visionarios y personas espiritualmente conscientes han anticipado la llegada de este órden de vida, pero es apenas hoy, en estos tiempos, que lenta y seguramente hacen que se sienta su presencia. Estamos saliendo de un gran ciclo planetario y entrando en una nueva era, y la renovación completa de este mundo y esta raza humana es inminente. Un nuevo mundo está naciendo de ambos: niveles internos y externos de la Tierra, y la fénix planetaria está alzándose de las cenizas del viejo mundo. El advenimiento del nuevo mundo está ahora suficientemente cerca para que los corazones sensibles sientan algo de su realidad y proximidad, para escuchar sus tonos puros, para percibir sus cadencias dulces. Es una promesa susurrante de Casa y más allá de la percepción general de la humanidad, detrás de las aparencias e ilusiones de este mundo; llama a toda la humanidad. Presentemente, pequeñas vislumbres de la nueva realidad que se aproxima pueden tenerse, como ventanas o portales despejados y luminosos que podrían aparecer ocasionalmente. Aquellos quienes son sensibles e intuitivos están comenzando a percibir con mayor claridad, maravilla y admiración a través de las partes más delgadas del velo que rodea al plano Terrestre, directamente hacia la esfera de la misma Vida eterna. Son capaces de sentir su aliento sagrado, escuchar su llamado, responder a él y de esta manera preparase para la gran Revelación y Gracia por venir. Tales vislumbres son generalmente breves y fugazes; la mayoría duran sólo pocos segundos o minutos de epifanía repentina, algunas podrán extenderse por horas, y en ciertos casos muy especiales incluso días o semanas. Aún, un sólo momento de aquella Gracia de arriba es capaz de conceder una bendición tan profunda que todas las preocupaciones y tensiones de está vida se disuelven instantáneamente, y entonces una vislumbre es todo lo requerido para que el receptor exaltado conozca y saboree algo de la gloria y del cumplimiento divino venideros. En tales momentos, la fé y la consagración de uno puede fortalecerse por cien veces a medida que la vida de uno se transforme positivamente. A medida que el final del ciclo se aproxima, esas vislumbres serán más regulares, tangibles y reales para un número creciente de personas, esparcidas con etapas de purificación e integración.Gradualmente su duración se extenderá, hasta que finalmente el nuevo mundo se vuelva más real y verdadero que el mundo viejo y familiar, que se observará falleciéndose. Las percepciones serán por tanto invertidas, y será el viejo mundo el cual será visto como vislumbres, mientras aquellos quienes sean capaces, cruzarán hacia el otro lado del velo y surgirán dentro de la nueva realidad más luminosa. Finalmente, y sí el proceso natural de limpieza y regeneración se le permite completar su curso, la raza humana renovada se encontrará respirando y funcionando dentre de la esfera de la misma Luz divina. Es en este momento que aquellos quienes han sido bendecidos entre la humanidad, vendrán a conocer completamente lo que significa estar "en el mundo, pero no del mundo", y procederán a ofrecer una mano a toda la vida en lucha de la Tierra. Los efectos que tendrá la nueva realidad que amanece sobre los aspectos manifestados de vida en la Tierra serán dramáticos, afectando profundamente a todos los reinos de este mundo, desde lo mineral llegando incluso hasta los niveles humanos de conciencia. A medida que una esfera vibracional nueva y más elevada penetra los planos sutiles del planeta, purgará a la Tierra de las energías, formas-pensamientos y emociones desintegradas. Este proceso ya está en desarrollo y lo experimentan muchas personas como una especie de Armagedón interno, una tensión creciente entre la luz entrante del nuevo Reino de las Almas y el mundo material externo. Este también es el momento que el planeta Tierra ha anhelado prolongadamente: su nacimiento hacia una expresión elevada de vida, facilitado por las energías cósmicas liberadas por vía del movimiento preciso matemático del mecanismo de relojería cósmico, la procesión rotacional del sol, las esferas planetarias y el zodíaco. La Tierra prontamente liberará toda la presión acumulada que ha puesto la humanidad sobre ella por milenios de abuso y desuso de sus recursos con fines egoístas. Prontamente, todos sus reinos serán restaurados a su estado previo virginal, el estado Edénico de totalidad prístina y vida vibrante y promovedora de salud. Una vez que sea restaurado el balance a la Tierra, así retornando a la armonía con la ley cósmica, ella proporcionará una matriz estable y de sustento desde la cual la nueva humanidad podrá alcanzar ascendentemente hacia una luz mayor, podrá accesar las esferas elevadas de la vida y así podra lograr con mayor preparación la Meta de la vida. En la vieja Tierra, la puerta conduciendo a lo Divino ha estado por edades obscurecida y cerrada por edades a todos excepto a las almas más avanzadas debido a la contaminación muy difundida del cuerpo, la mente y el alma de la humanidad, y la atmósfera altamente contagiosa del egoísmo, la avaricia y el temor que esto ha engendrado mundialmente. La nueva Tierra, libre de toda densidad e impureza, nuevamente, como antes, se alineará con el Plan divino, funcionando otra vez como una esfera graciosa de realización divina; un mundo en el cual todos los seres habitando podrán proseguir con mayor facilidad el propósito exclusivo de vida, por medio del proceso de la Transfiguración sagrada. |
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